La naturaleza inmaterial y atemporal de la mente

Estos últimos días he tenido tiempo para pensar profundamente acerca de la naturaleza de la mente humana. Nunca me enfermo pero me dió una contractura en un músculo en la espalda, lo que me tuvo 2 días en reposo.

Entrando en materia.

Todas las cosas responden a las leyes físicas de la naturaleza, es así como una pelota de fútbol pateada con determinada fuerza es capaz de conseguir la trayectoria deseada y terminar dentro de un arco. Todo responde a leyes físicas. Pero es nuestra incapacidad para conocer a cabalidad los datos del problema lo que nos hace pensar en lo azaroso que se comporta una pelota de fútbol durante 90 minutos de juego.

No hay azar, no existe. Sólo existe la incapacidad de obtener satisfactoriamente los datos que nos permitan «predecir» un evento. Tirar una moneda al aire nos parece azar, sin embargo, no lo es. Hay millones de factores influyendo en distintas medidas sobre la moneda, si tuvieramos todos los datos relevantes pordríamos siempre calcular si es cara o sello.

Ahora bien, cada átomo, cada partícula subatómica se comporta de acuerdo a leyes físicas establecidas. Que no las conozcamos o bien que alteremos un sistema en estudio con nuestra propia observación como lo expresa el principio de incertidumbre, no nos dice nada. Así es, no nos dice nada, pues la realidad está ahí aún cuando no la podamos ver. Y sí, sigue inmutablemente sus leyes físicas.

Imaginemos ahora el principio, no lo sabemos pero digamos un Big Bang. Aquella explosión que nos dió origen, si supieramos todas sus variables en «ese» momento, cual es la función que la determinó, entonces es ahí donde tenemos toda la historia del universo a cada instante, pasado, presente y futuro. Quizás no podamos medirla o probarla pero ahí está, cada efecto con su causa y así hasta el principio del tiempo. El hecho que no podamos descifrar la «función» es debido a nuestra limitación, quizás por el hecho de ser sólo una parte de ella.

Entonces estamos atrapados. Así es, es la verdad y puede que no guste. Cada pensamiento, cada sensación, cada movimiento, cada lágrima y cada risa, no son más que el producto de las causas y los efectos de los átomos danzando en el universo. Creemos estar concientes pero sólo somos el producto de la electroquímica de nuestro cerebro respondiendo a leyes fisicas eternas e inmutables.

Esto acarrea consecuencias, este pensamiento nos dice hagas lo que hagas es tu destino. Si me paro de mi asiento y asesino a las siguientes 500 personas que vea, entonces debió ser así. Esto debió ocurrir debido a que era el efecto de una causa anterior y eterna. Por lo tanto no hay cosas buenas ni malas, no hay moral.

Podríamos creer que somos libres porque cualquier deseo que tengamos y cualquier cosa que hagamos siempre vamos a saber que es lo correcto. Es aquí donde en la falta de moral, en el libertinaje más abyecto, nos damos cuenta de la realidad, que somos esclavos. La aparente libertad no es más que otra forma de esclavitud.

Como reacción a este pensamiento nos queda un escape que es el reconocimiento de la naturaleza inmaterial de la mente. Con nuestro cerebro electroquímico como andamiaje y nuestra mente con capacidad para hacer elecciones no material-mecanisistas somos capaces de ganar la libertad. Libertad no es hacer lo que se quiere sino más bien hacer la elección que se debe.

Al ser la mente de alguna forma de naturaleza inmaterial, trasciende al movimiento, está más alla del «tiempo». Creo que ahora podemos empezar a comprender más cosas, hoy somos más libres.

Un comentario en «La naturaleza inmaterial y atemporal de la mente»

  1. El antepenultimo parrafo me sabe a: El hombre aún es dominado por sus mas bajas pasiones y responde a los impulsos salvajes que aún se guardan dentro de si….

    Algo como saltarse la contención, pasar por alto el respeto…

    Sorry si no te parece =)… es mi interpretacion de lo escrito.

    Es una disculpa para excusar las embarradas….

    En fin…

    Saludos

    Pau.

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